RhythmX es Vinyl

La gente dice que este viaje me puede cambiar la vida y mientras eso pasa, yo escribo sobre algunas personas que de una forma u otra ya me enseñaron algo. David es completamente normal como tú, como yo y como la mayoría de nosotros.

Es difícil encontrarse. En nuestro colegio, pasamos varios años buscando en que grupito de amigos nos sentiremos más cómodos . También pasamos la mayoría de nuestras relaciones descubriendo qué nos gusta. Para mi, de eso se trata la vida. Todos somos una obra en construcción. Pero hay ciertas personas que son camaleones. Personas que aunque tengan claros sus gustos, tienen esa inteligencia de calle que les permite adaptarse a cualquiera que sea el entorno.

David forma parte de diferentes grupos, está bastante tatuado, tiene varios aretes en la cara, un gusto por la música extenso y único, trabaja en RedBull –una multinacional con un producto que por más rico que sea en verdad es un lujo– y todo eso no tiene nada de malo. Ahí se ve forzado a trabajar con personas con un buen poder adquisitivo que, por ende, les gusta otro tipo de música o simplemente tienen estándares completamente diferentes. Por eso, David es un camaleón. En algunos grupos es el más fino y, en otros, él representa a la calle. O más o menos algo así me dijo un día.

Me gustó ese auto contraste porque es verdad, pero no se queda ahí. En general no se trata sólo del aspecto, siempre he visto mucho más. Él tiene conversaciones que hacen que cualquier persona, sin importar de donde venga, demuestre interés. También es lo suficientemente mala influencia para hacer que cualquier persona tranquila se arriesgue a bailar como si nadie estuviera viéndola. Pero a la vez –y ese es su talento– es lo suficientemente buena influencia para que con un disco de Vinyl o unas palabras se motiven más de 500 personas en un evento organizado por él.

Alzando el puño, él hipnotiza a las masas para hacer el bien. En vez de alzarlo en confrontación, él lo hace en comunidad.

Hay mucha gente como él, gente que es admirable y no lo saben o no se lo creen. La cantidad de personas que has metido en el baile, en la música o en el arte es increíble. Si cada persona que a traves de ti ha sonreído fuera un escalón al cielo, tú tienes escalones suficientes para llevarnos a todos.

Me enseñaste más que muchos profesores. Con tu música inspiras más que muchos libros y con tu forma de bailar me tiraste un balde de agua fría en la cara haciéndome entender que bailar tiene más que ver con lo que uno siente que con lo que uno sabe.

Todo esto lo sigues haciendo simplemente con amor y un marcador en la mano. Eres sumamente amargado, pero eso ni tú te lo crees. No es que seas cerrado pero creo que no todo el mundo te ha preguntado. Yo no soy de Panamá, así que muchas cosas me llaman la atención. Al verte, eres la definición de un excelente panameño. ¿Comida favorita? Un buen plato de arroz y demencia. Además, por los días eres bastante relajado… Y las noches las llenas con música.

Admiro y aprendo a la vez, como se puede "hacer carrera" con tu talento y pasión.

Vivir de la música no es fácil, pero tú eres un ejemplo que haces que se vea sumamente sencillo, Me acuerdo de la primera vez que te vi. Tú, sin saber quien yo era, me saludaste como si fuéramos amigos de toda la vida. No sé si fue a propósito o por error, pero sí sé que fue una cualidad que quiero aplicar.

A veces uno no sabe porque las personas impactan en su vida. Y con el tiempo uno se olvida de la gente que formó parte de la misma. Pero David, tú haces trampa. Haces que cualquier canción de rap, buen ritmo de hip hop, baile o cangrejo me recuerde a que uno puede ser un líder sin importar de donde venga ni que tanto apoyo tenga. Haces que entienda que uno puede vivir de una pasión y que el que diga lo contrario probablemente sólo está poniendo excusas. O que, como tú, no se ha dado cuenta de el nivel de influencia tan positivo que tiene.

Gracias a los tantos elementos, a la taurina y a los gruñones que se esconden en gruñidos para no aceptar que por debajo son sólo sonrisas.