Diego de Obaldía vive en Macondo 

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La gente dice que este viaje me puede cambiar la vida y mientras eso pasa, yo escribo sobre algunas personas que de una forma u otra ya me enseñaron algo. Esto puede ser controversial y no me siento culpable ya que Diego es fuerte defensor de la controversia y yo de expresarme. Abro una cerveza Balboa para ponerme a pensar en todo lo que podría escribir sobre Diego.

Podría hacer muchas otras cosas que también impulsarían esos recuerdos en donde me reí o aprendí algo, como ver las Boltio que tengo puestas, chequear la marca de la ropa que llevo, tomarme un trago con sabor a manzana, ver QuiénTv o mil cosas más. Pero en verdad hay tres frases que son las que más rápido me conectan con este creativo-bobón-exagerado-apasionado-comediante-pseudogay-emprendedor-inteligente-buena gente-mala influencia-ortográfico-amigo. Digo lo de bobo y pseudogay porque creo que la mitad de personas que no lo conocen piensan que es una cosa u otra. Pero lo que si sé es que las personas que verdaderamente lo conocen, saben que es inteligente. Y así es como yo lo veo; él sabe lo que está haciendo.

Detrás de su controversia, Diego tiene un plan maestro bastante positivo e inteligente. Él vendría siendo para mi como una buena personificación del sancocho por el amor que le tiene a su patria, la mezcla de información que maneja y la buena aceptación entre los que le quieren. Pero lo más importante, él vendría siendo mi consejero (fuera del trabajo) sobre el estilo de vida que conlleva el trabajar en la televisión. Hablemos claro. Por más que hemos trabajado juntos en varios proyectos diferentes, nunca trabajamos juntos en la televisión. No sé ni me importa saber si fuimos competencia o no, ya que nunca lo vimos así. Pero lo que ambos tenemos que aceptar es que algunas veces la gente nos confundía.

Las tres frases increíbles de Diego que están en mi mente y que pueden parecer detalles, pero me enseñaron bastante son:

  • La F en cualquier teclado de todo el mundo es la misma: Facebook
  • ¿Qué podríamos leer y aprender de Ghandi si él hubiera usado Twitter?
  • Yo (pausa) vivo en Macondo y aquí me quedo.

Diego y yo somos totalmente diferentes. Nos reímos, pero nunca por el mismo motivo. Él se atreve a hacer, decir y vestirse de formas que yo no me atrevo y yo me atrevo a hacer, decir y saltar de lugares desde donde él no lo haría. Somos dos energías positivas/diferentes y justo eso fue lo que me enseñó.

En la vida nos vamos a encontrar con personas de todo tipo. No sólo con gustos variados porque a veces hay gustos similares, pero con perspectivas diferentes. Por ejemplo, a dos personas les puede gustar el sushi, pero a una le gusta por lo saludable y a otra por el sabor. A ambas les puede gustar por motivos diferentes exactamente la misma cosa. Yo, aparte de decir que Diego hace un excelente sushi, tengo que decir que él me enseñó que uno puede aprender de mundos paralelos. Hay grandeza en lo diferente, pero sólo la podemos encontrar si en verdad nos atrevemos a buscar. Esa grandeza la vi en Diego y además me dejo ver su entendimiento o percepción de los medios.

Claro que está loco y por supuesto que es medio raro de rato en rato, pero nadie puede negar que a mi también me pueden describir con esas características. Hoy me llegó un pensamiento sobre la locura. Mi conclusión fue que la locura es un estado mental totalmente cuerdo en donde tenemos la libertad de jugar con lo que nos rodea y darle forma a nuestras ideas y motivos. Si creen que ser arriesgado es peligroso cada vez que me ven a mi hacer algo extremo, la única respuesta que les tengo es la siguiente: saltar de una cascada no es arriesgado. Tal vez me golpee un poquito, pero probablemente caiga bien. Diego, él sí es arriesgado. Sacar una empresa tan joven, exponerse ante un país entero de una forma transparente y decir casi que sin filtro lo que uno piensa en un mundo como el que vivimos. Eso es ser arriesgado, eso es adrenalina y eso es vivir la vida.

Gracias Diego, con tus palabras sucias y buena ortografía entre relajos, tragos y buena compañía muestras excelentes intenciones y un futuro firme. Ojalá más panameños allá afuera, con cámara en mano e ideas en la cabeza, se atrevan a hacer lo que hiciste. Aprendan a ser tan consistentes y trabajadores como tú. Ellos, los jóvenes con cámara en mano, pueden contar conmigo. Al igual que tú. Muchas gracias emprendedor, Macondo sigue creciendo y a ese libro, tú, le sigues agregando capítulos.