¡El amor ganó!

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No conozco a muchas lesbianas, pero entre las personas que más me han influenciado y ayudado a ser “yo mismo” puedo mencionar a varios y muy buenos amigos gays. Me crié en un país donde el catolicismo es la religión más popular y mi música favorita es el Rap. Aunque siempre he preferido el sol a la lluvia, logro sonreír cada vez que veo un arcoiris y me considero un joven mucho más emocional que monocromático. Y hoy, o bueno, este fin de semana, legalizaron el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados de Estados Unidos. Ahorita escribo por todos aquellos buenos amigos. De rato en rato me acuerdo de mi familia y las personas que se quedaron en mi país. Aunque estoy bastante acostumbrado a viajar, igualmente extraño a esas personas con las que no me tengo que presentar. Personas que ya saben mi historia y con las que poder hablar sin necesidad de filtros. Extraño bastante a mis amigos. Viajar tiene cosas buenas y algunas no tan buenas. Entre las mejores está el hecho que puedes ser tú mismo sin preocuparte por el “¿qué dirá la gente?” o inventarte y ser quien tú quieras ser. A veces en nuestro propio país sentimos presión por quienes nos rodean y pensamos que tenemos un perfil en el cual tenemos que encajar o una imagen que tenemos que mantener. Sin embargo, cuando viajas y te das cuenta que nadie te conoce, tu pasado se vuelve infinito. Así, cosas como vestirte de una forma super creativa que raya en la locura, se vuelve llamativo. O decir que tu trabajo es ser carpintero, por ejemplo, se vuelve una posibilidad totalmente accesible.

Viajando puedo inventar lo que quiera y mostrar absolutamente todo (usualmente al conocer a alguien pienso, “bah como probablemente no voy a ver a esta persona nunca más, prefiero ser yo mismo sin filtros ni complejos ni preocupaciones y que la otra persona decida si le parece o no bien”). Esto lo digo porque a veces cuando estamos en nuestro propio país pensamos que debemos reservarnos. Por ejemplo, si tienes un punto demasiado drástico y sabes que tu compañero de al lado puede estar en desacuerdo, uno puede evitar comentarlo ya que vas a tener que verle probablemente todos los días de tu trabajo. Aunque si es poco probable que veas a la otra persona, puedes verdaderamente tocar esos temas fuertes de buenas a primeras. Preguntar, aprender bastante sin preocupaciones de que el final sea incómodo... Porque a fin de cuentas probablemente no vuelvas a ver a la otra persona. Ese sentimiento, para mí, es libertad. Libertad a ser sin tener que pensar. Libertad a hacer sin tener que dudar. Libertad a comentar sin necesidad de mucho preámbulo. Por eso, recomiendo viajar. La gente se siente libre. Viajar te lleva a un estado en el que sientes tan poca presión del “qué dirán” que te puedes reconstruir. Puedes ser libre.

En varias ocasiones cuando me hacen preguntas con miles de respuestas suelo recomendar un “viaje imaginario”. Si me preguntan:

  • ¿No sé si este es mi trabajo ideal o no sé en qué me gustaría trabajar?
  • ¿No sé si me gusta mi pareja o qué cualidades buscar en esa otra persona?

La respuesta está en el viaje mental de preguntarte. Si estuvieras en otro país completamente solo y te tienes que quedar ahí, ¿qué trabajo te gustaría tener o qué cualidades buscarías en tu pareja? Este ejercicio mental ayuda a que tomemos decisiones sin que nuestro entorno importe. Cuando aceptas una decisión o decides algo que verdaderamente te cuesta decidir, te sientes sumamente feliz. Esa felicidad que se genera simplemente por “ser uno mismo” me parece valiosa. para mí eso es libertad. De eso se trata la vida.

Este fin de semana me di cuenta de que viajar no es la única forma para sentirse libre y también (aunque sé que muchas veces depende de uno mismo) hay veces que uno se puede sentir libre o feliz con la ayuda de los demás. O de las leyes, en este caso. Acaban de legalizar el matrimonio gay en Estados Unidos y eso me puso a pensar que muchas personas aprovecharon para salir y ser libres. Me imagino que si tu propio país te apoya vas a percibir que la gente que te rodea también lo hará.

En el ejemplo de vestirse raro... Si de repente todo el mundo se viste diferente, es más probable que los que querían pero no se atrevían se atrevan a seguir sus pensamientos y empiecen a vestirse como les da la gana. Esto lo sé porque lo veo y porque lo viví. Me crié con un mejor amigo que la pasó muy difícil. Es verdad que uno debe ser uno mismo sin importar si hay o no apoyo, pero a la vez, sé lo difícil que fue para él aceptarle al mundo sus decisiones y superar sus inseguridades para luego recibir rechazo. Es desgastante que te miren diferente de la noche a la mañana, que tus vecinos comenten a tus espaldas y que tus padres te rechacen. Es triste que ser libre es un reto. Y aquí no hablo sólo de la presión social, también de temas económicos que afectan muchísimo. Como los privilegios legales que uno recibe al casarse y que los mismos estén limitados a una pareja del sexo opuesto hace que la libertad de elección sea complicado.

Ahora que descubrí que no sólo viajando se puede ser libre, sino que también con apoyo del entorno y bastante seguridad uno puede expresarse y ser quien es estoy mucho más contento. De cierta forma, muchas personas en el mundo sonrieron a favor de la libertad. Muchos sonrieron porque saben que van a poder tener una vida con menos preocupaciones y más comodidades. Y yo, en lo personal, sonrío porque sé que poco a poco se va borrando el feo camino por el que pasan muchas personas que tienen que esconderse o agacharse para esquivar la opinión de los demás. Yo voto a favor de la libertad y que más personas la vivan sin afectar a los demás. Me parece ideal.

Estoy contento porque pienso que a mayor confianza, menos controles. Lo que acaba de pasar, me hace pensar que los políticos están confiando más en nuestras decisiones. En las decisiones individuales de cada ser humano. Ese permiso o esa legalidad para decidir casarse con alguien que días atrás no se podía, abre muchas puertas que llevan a muchas experiencias llenas de vida.

La mayoría de conversaciones que he tenido esta semana terminan de esta manera:

Yo preguntando: Hey, ¿la gente que está en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo qué argumenta? ¿Por qué no les gusta?

Y la respuesta en todas las ocasiones hasta ahora gira en torno a la religión.

Todavía no he escuchado una respuesta diferente y, en verdad, por amor al conocimiento y a la curiosidad, me gustaría saber qué piensan los demás.

Aquí dejé lo que yo pienso, gracias por leerlo.