Día dos: De los días más difíciles del viaje. Bueno, por ahora.

Les cuento. Este viaje no fue solo mío, fue de los cuatro. 

Porque la idea es que escuchemos los puntos de vista de todos y no sólo el mío. Hoy quiero mostrarles lo que pensaba Gabriel mientras pedaleábamos nuestro segundo día conociendo Panamá en Bicicleta. Gabriel me compartió esto así que les paso abajo sus palabras. De rato en rato Gabriel se separaba del grupo por unos minutos y escribía. Danielle y yo hablábamos mientras que Archie pasaba los videos grabados a la computadora.  Leamos lo que Gabriel escribió en el "día dos" y más abajo, veamos un detalle de lo que pasó.  Hay desde sudor, hasta rap. Desde Cabello de Ángel hasta Chiriquí, seguimos cruzando las montañas de Bocas del Toro. 

 Danielle sale muy bonita y feliz en esta foto. 

Danielle sale muy bonita y feliz en esta foto. 

Siento que hemos tenido menos percances de lo debido. 
Siento que mi mente está pesimista. Debe ser la lluvia y el frío. 
Pero ahora que lo pienso, hemos comido bien, montado bien, y llegado bien. 
No hay quejas.

Lo más interesante hasta ahora, en adición al crecimiento personal que ya se siente en cada uno de nosotros, son las historias de los locales. 

Son felices. ¡Todos! O por lo menos, eso dicen. 
Dicen que sí hay trabajo, que sí se vive bien.
Dicen que no les gusta la capital. 
Dicen que lo importante es ganar lo suficiente para comer, y con eso basta. 
¿Dignos de admirar?

Hoy un chico de no más de 10 años nos regaló una docena de guineos que tenía para la venta.
Cuando le insistimos pagarle, se rehusó. No veo esto pasar en la capital. 


El chico parecía sólo estar interesado en nuestra historia.  Y cuando le contamos que íbamos a recorrer Panamá en bicicleta,
se vio confundido y nos preguntó, ¿por qué no se van en bus? 
Hemos sido privilegiados y muy afortunados, para poder darnos el lujo de hacer estas locuras. 

También encontramos un gran río, donde nadamos como si fuera nuestro. 
¡Fue demasiado refrescante!
Tenía piscinas naturales. Tenía una corriente que daba masajes. Tenía la temperatura ideal. 
Eso es lo que llamo un buen descanso. Eso fue felicidad. El viaje se pagó. 

La lluvia nos obligó tomar refugio en una fonda donde almorzamos y esperamos a que escampara. 
Ahí conocimos a unos camioneros, a los dueños de la fonda, y a otros que simplemente estaban. 
No había señal. 
Son esos momentos donde estamos desconectados donde estamos más conectados y la creatividad surge.
Y así empezamos a repear. Bueno, Andrés rapeó, el resto hacíamos el intento. 

Es cierto lo que dicen en la capital. La gente en el interior es mucho más amable.
Saludan a extranjeros, sonríen y hablan amistosamente con nosotros. 
Se reían de nuestro intento de rap. 
¿Qué hace que la ciudad no sea así? 
Aquí hay medios de comunicación, personas con mucho dinero, y muchas otras cosas que hay en la ciudad.
Sólo que a menor magnitud. 

Me voy a dormir con un cuchillo al lado y sintiendo que mil insectos me caminan encima. 
Pero en una casa hermosa con la mejor vista.

 -Gabriel Silva