Mama mía, pizza, Italia, Venecia y buena compañía.

IMG_2354.jpg

Este lugar no existe. Es un sueño. Aquí, las calles son de agua y no de concreto. Se respira amor y no viento. Y por más que quiero que esté quieto, un lugar tan bonito no puede dejar de estar en movimiento.

Es un viaje corto porque las metas son claras. Pasar carnavales en Venecia. Estoy a 1,230 km de Venecia así que me tengo que poner creativo ya que el dinero no sobra y el tiempo siempre hace falta. Conseguí un viaje en avión hacia Milán que queda a dos horas de Venecia y lo bueno es que un buen amigo me podía hospedar. No tenía los detalles claros, pero iba a estar más cerca de Venecia de lo que estaba en Barcelona así que dije que sí. Compré el boleto de avión ida y vuelta en más o menos 40 euros y me monté al avión.

A Javier, el que me hospedó en Milán, no lo conocía tanto pero si sabía que tiene tan buena vibra que no era necesario conocerlo demasiado para poder tener buenas conversaciones y sentirme en confianza. Y, bueno, así fue. Con este excelente host logré conocer Milán y acercarme más a la meta: Venecia.

Estamos en sábado noche y el día importante en carnavales era el domingo. Luego de unos tragos llegamos a la casa y a eso de las tres de la mañana compramos el boleto de tren que fue el más barato que encontramos. A las 8 de la mañana arrancamos. Javier compró ida y vuelta, y yo solo ida... Ahí tenía tiempo para ver el destino a donde me llevaría.

[embed]https://www.instagram.com/p/BBix8QBlvY2/?taken-by=andrespineiroc[/embed]

Llegamos a Venecia y de esto quería hablar. Este lugar no existe, es un sueño. Pero un sueño del que poco a poco la gente se va a tener que ir despertando. La comida es riquísima y aquí el vino sabe mejor. En una góndola, los besos deben ser más dulces y estoy seguro de que el tiempo pasa más lento. Cuando doblas una esquina, deslizando por el agua, puedes ver en cámara lenta como las góndolas coquetean con los bordes. Pero sin chocarlas. Es como si los choques o los movimientos muy agresivos simplemente no existieran en Venecia. También me gustó que el café fuera pésimo. Fue una especie de golpe a mi paladar para despertarme y decirme: Andrés aquí no necesitas cafeína ni tanta adrenalina, Venecia se mueve a un ritmo mucho más lento. De día, todo huele a pasta pizza y placer. De noche, la soledad te acompaña con las risas de la gente ya que se mezclan los turistas con los locales y lo real con lo imaginario. Si hubieran fantasmas en Venecia, que estoy bastante seguro de que hay y más por las fechas de Carnaval, sé que serían buenos y estarían contentos porque es de los pocos lugares del mundo en donde hasta caminar sin rumbo en las calles y perderte en laberintos termina siempre llevando al mar.

Venecia se lo recomiendo a cualquiera, pero en buena compañía. Yo no puedo pedir más, con Gabriel, de mis mejores amigos; Javier, de los mejores Hosts que he tenido; Nicole, Sabina y Jose cuervo. Venecia se me va a quedar en la mente con muchos de los mejores recuerdos de este viaje.

[embed]https://www.instagram.com/p/BBhROeMFvQJ/?taken-by=andrespineiroc[/embed]

Ahora estoy de vuelta a tierra firma. Esta noche debería dormir en Barcelona y como no compré boleto de regreso para Milán, voy a ver como me las arreglo. Tengo 24 horas para llegar y cero preocupación ni remordimiento.

Gracias mundo que aunque cambies de ritmo, poco a poco me enseñas a bailar.