¡Qué rallao que soy! en BCN

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Tuve que viajar desde el país donde nací casi 9000 kilómetros para llegar a Barcelona. Solamente para intentar encontrarme. ¿Qué me hace pensar que encontrar a ese “yo” está tan lejos de casa? Creo que es el tiempo que he estado viajando que me ha hecho darme cuenta de que cuando estoy solo y la única respuesta que tengo ante cada situación está en mi, es que me logro entender más.

Gracias a las vueltas que da la vida, yo he podido dar muchas vueltas por la vida y hasta hoy he podido viajar un poquito más que un montón. Pero a la hora de hablar de viajes hay muchos tipos. Están los viajes de turismo, están los viajes de placer, están los viajes para filosofar y algunos viajes son hasta de destrucción. También podemos dividir los viajes dependiendo de su duración -largo, cortos- o dependiendo de donde vas -a casa de un amigo, a un hotel, a un hostal o a una cultura totalmente diferente.

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Este año decidí hacer un viaje que nunca antes había realizado. Iba a un país con palabras diferentes a la casa de nadie y me iba a quedar por mucho más tiempo de lo que jamás me había quedado en otro lado. Estoy en Barcelona desde hace más de tres meses y sé que me faltan algunos meses más.

Cuando viajas a un país y tienes la intención de quedarte por más de dos semanas hay ciertos detalles que empiezan a importar como por ejemplo quieres sentir que la cama en la cual duermes es tuya y no simplemente una cama más de cualquier hostal. Además de eso, te da para hacer tu propia rutina alimenticia. A lo que me refiero es a lugares favoritos para comer o comidas para volver a probar.

En general uno se siente feliz cuando siente pertenencia por un lugar. Yo, en lo personal, amo mi comida de Latino América y recordar este tipo de detalles es lo que te dan un sentimiento de pertenencia por las cosas que más te gustan. Así es como la gente se siente cómoda en algunos lugares o con algunas personas. Cuando haces viajes que van a durar poco tiempo, el sentimiento de pertenencia por lo general va a ser tu nacionalidad y tus gustos y no hay ningún problema porque regreses tu ciudad y empieces a devorar lo que extrañabas. Lo difícil de viajes como este en el que te quedas mucho tiempo es que tienes que encontrar pequeños detalles que te hagan sentir que es tu casa porque verdaderamente falta mucho para regresar.

Aquí les van unas palabras como las dirían yo si hablara 100% español. Un día mío es:

Cuando digo que soy un rallado no me refiero a que estoy enojado y mucho menos bravo, sino que aquí algunas palabras cambian. Esto no quiere decir que todo sea un lio y tampoco quiere decir que me estoy liando con una chica, aunque una vez lo hice. Que lio de frase, casi flipo. Me queda cerca el trabajo, por eso no corro al curro. Y en la hora del almuerzo por lo general como pollo, pero jamás me comería una polla. Aunque para escuchar música me ponga cascos, aquí hasta en el gótico me siento seguro. Aquí me siento libre porque puedo reinventarme pero cuando mis pensamientos se rompen y me consumen, no siento celos, los junto con celo y sigo caminando como si nada hubiera pasado. Mola que no me duelan las muelas y aunque nadie entienda cuando digo que estoy bravo celebro todo este rato con unas buenas cañas.

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Más o menos estas han sido mis confusiones hasta ahora y el truco es seguir viendo que hago. Gracias a los que nos tienen paciencia a todos los que no somos de el país en el que estamos viajando.