Valencia, el origen: Toda la Paella y nada Paél.

Uno de los motivos principales por lo que viajo es para ver otras perspectivas. Aquí en España, por ejemplo, las paellas son diferentes dependiendo de la zona y en todo el mundo las personas lo son. Si te crías en un país estricto, tu forma de solucionar problemas puede ser diferente a si te crías en un país en donde estamos acostumbrados a surgir del desorden. Si te crías en determinados lugares de España, la paella te va a saber diferente a si te crías en otros. Si te gustan las corridas de toros, no notas la diferencia hasta que sales y te rodeas de gente a la que no. Si vives un mundo muy católico, viajar a un país donde casi no hay catolicismo te ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista. Esto pasa mucho y con muchas cosas. Creemos que lo que conocemos es lo que es y como es hasta que viajamos.

Viajar te hace entender más puntos de vista y como hay tantos ejemplos posibles, aquí vamos a usar como metáfora la Paella.

Aunque es verdad, Valencia es “Paella-landia” o la Mamá de las Paellas. Aquí se inventó y todos los domingos se come Paella. Algunas familias que llevan todo a un extremo, comen también los jueves. Eso hace que este plato no sea famosísimo, sino que además se coma en muchos países del mundo y se vea como comida española en vez de como comida específicamente valenciana. Con esta fama, la paella fue perdiendo ingredientes o cambiando de sabor y de forma de cocinar mientras cambiaba de países.

Yo vengo de Centro América, donde siempre que me decían vamos a comer paella la relacionaba con mariscos. Al parecer me equivoque y al darme cuenta de eso, tenía que ir a Valencia a ver diferentes perspectivas desde el origen. Desde donde se inventó la paella.

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Salí con Ana, Aleh y Marta a conocer Valencia y claro que hicimos lo turístico y fue buenísimo. A parte de lo bonito que es, el arte urbano que hay y los diferentes sabores de helados locos, Valencia tiene una excelente vibra. Pero hoy no me voy a desenfocar. Hablemos de Paella.

El domingo, como todos los domingos, llegó la abuela a casa de Ana y Marta que son valencianas. Ella sin decir mucho ya sabía a lo que venía. No necesitaba que nadie le dijera nada. Ni necesitaba medir las cantidades. Todos los cálculos de cómo cocinar la paella eran automáticos para ella. Paso a paso nos fue explicando y contándonos los tres ingredientes más importantes de una buena paella: pollastre, conill y costella. En Valenciano se les dice así. En español, pues, son riquísimos. El de donde yo saqué que la paella tenía mariscos, no tengo idea. Pero sí que sé que no soy el único que pensaba así. Ya es oficial y es un hecho. Si tiene mariscos es o paella de mariscos o arroz con mariscos y punto. Si dices lo contrario, estás tan equivocado como si haces la misma pregunta boba que se me escapó. Aclaro que en Valencia se habla valenciano y no catalán. Por más parecidos que sean es mejor no confundirlos. Como pasa también con los mariscos y el pollastre, conill y costella.

Les diría la receta de la paella paso a paso, pero la receta de la sangría se me atravesó. Para no quedar diciendo que me pasé en jugo de frutas para mayores, voy a decir que no diré la receta de la paella porque es secreto de estado. Eso sí, para hacer una buena sangría, sólo hay que seguir estos pasos:

Vino tinto, 5 cucharadas de azúcar, fruta fresca (cualquiera) y vasitos de alcohol. Exacto, entiéndase por vasitos de alcohol simplemente vasos de lo que tengas en el bar, lo que sea. Todo eso lo revuelves bien y ya está. Acompañamiento perfecto para cualquier paella.

Al final, luego de tanto buscar, me di cuenta de donde sale la mejor paella. Y esta era la meta del viaje en verdad. Lo bueno fue que la mejor paella está dentro de la casa de un local. Un domingo alrededor de las tres de la tarde. Cocinada por la abuela y condimentada por todo el mundo alrededor entre risas y sangrías.

Que bonito es viajar, pero más bonita es la familia. Y bueno… la comida. Gracias!